22 de Julio, 5am, como siempre, me encuentro con Carlos y sus papas en el grifo Pecsa de la Panamericana, para hoy? práctica de contrareloj para al competencia que habría el domingo. Quedamos con Carlos en calentar hasta el Puente Conchán, y luego apretaríamos al máximo hasta el Puente Arica, donde se daría la vuelta el día de la competencia.
Así hicimos, llegamos a Conchán y apretamos, poco a poco empiezo a sacar distancia y ahí cometí el error garrafal, seguí apretando, queriendo ver que tiempo podría sacar en ese parcial y tener una idea de que esperar el domingo.
La carretera lucía vacía, tranquila, desolada, como siempre a esas horas, recuerdo haber visto un auto blanco estacionado al lado de la carretera, seguro alguien pararía por algún motivo, yo seguí hasta llegar al puente Arica y deje de pedalear, para esperar a Carlos y sus papás. Simplemente rodaba unos cm dentro de la auxiliar esperando, recuperando, cuando sentí el ruido de un auto que se acercaba, es lo normal, siempre pasan carros, todo estaba bien cuando en un microsegundo sentí un golpe y cuando reaccioné estaba en el piso, viendo como el maldito se alejaba sin siquiera intentar frenar ni mirar.
Que había pasado? este maldito conductor, quiso "asustarme" pegándose a mi a pesar de que tiene absolutamente toda la carretera, y yo estaba en la auxiliar! seguro quiso pasar a unos cm pero no calculó y me dio con el espejo, tumbándome.
Ya en el piso pensaba en mil cosas, lo primero un chequeo rápido, todo parece estar en su sitio rogaba no haberme roto nada, a los segundos llegó Carlos y sus papas, tan o más asustados que yo, me ayudan a levantarme previo chequeo para ver si estoy completo, felizmente todo parece golpes y raspones.
Llego a casa y Martita se asusta al verme, felizmente me reviso y si, estoy muy golpeado y raspado, pero todo parece estar en su lugar.
Primer día, revisiones, medicación, cremas y descanso, así empieza el primero de varios días de recuperación.
Felizmente, mi bici no sufrió ningún rasguño...




